Ladrones de sueños

jueves, 30 de abril de 2009


Nos lo roban todo. Hasta los sueños. Quieren su monopolio. La música, que siempre fue reservorio de ideales y de cizallas con las que romper cadenas ya no lo es. Es industria, mercadotecnia. Todo es imagen. Esa misma industria, la que nos gobierna y manipula, se revela contra nosotros cuando rompemos las reglas, no nos quieren dejar elegir por nosotros mismos. Un pueblo culto es un pueblo libre. Un pueblo libre ya no es rentable.

Los sentidos tampoco son libres de hacer su función por sí mismos. Ya no les dejamos sentir. Nos lo dan todo masticado y triturado, tan sólo hemos de ingerirlo sin quejarnos en exceso. El acartonamiento de la SGAE, sin dejar de tener límite, tampoco deja de sorprendernos. Dinero, dinero y más dinero. Como sea y de donde sea. Todo suena demasiado oscuro, mediático a partes iguales. Y todo enarbolando una bandera de derechos que muy pocos han pedido. No hay mayor gloria para un artista que ver su obra en todas partes.

Dejadlos que sean libres. Dejadnos a cada uno con nuestras conciencias. Luchad por un país que pueda presumir de su cultura, como antaño. Que las fortunas se hagan con cultura y no a base de campañas publicitarias y porcentajes económicos. Dejadnos alimentarnos de los frutos que encontremos por el bosque. Dejadnos indagar, buscar y encontrar a todos con las mismas posibilidades. No nos los entreguéis. Tan sólo permitidnos encontrarlos.

La búsqueda de la perfección

martes, 21 de abril de 2009

Sólo queremos la perfección. Aunque sea a través de la muerte. Descartamos individuos imperfectos, no preparados. Los niños sólo valen para darnos alegrías, no para machacarnos la vida. Está a nuestra disposición descartar las desgracias de la vida y aceptar los regalos del cielo mediante una criba espartana. Es tan sencillo ser Dios.

El sueño de Gattaca se hace realidad. La búsqueda de la perfección, de la superación de enfermedades, la felicidad a costa de ningunear a la tristeza. Es sencillísimo hacer de lo inmoral lo natural. La sociedad, por los siglos, evoluciona, ha de hacerlo, descontrolada. Hay que dirigirla. Las ganas de hacer algo no son razón de peso para legalizarlo. La vía de escape, la salida fácil, no siempre ha de ser la vía correcta. Sí sin embargo regular las mujeres que, violadas hasta el alma, deciden que el futuro no es capricho de uno solo.

Sean 22 semanas, 32 ó 10, una vida es una vida, venga como el destino quiera que venga al mundo. Porque el mundo y la vida sólo se hicieron para los valientes. Los cobardes, los que se amparan en cuatro leyes para seguir viviendo su vida de sueño no merecen ese privilegio. Sí sin embargo los que, sin rechistar en exceso, aceptan el ciclo de la vida con su caprichoso azar. Lo siento pero creo que apoyar el aborto no es ser ni progresista ni de izquierdas. Para mí, es simple y llanamente estar en contra de la vida.