jueves, 30 de abril de 2009
Nos lo roban todo. Hasta los sueños. Quieren su monopolio. La música, que siempre fue reservorio de ideales y de cizallas con las que romper cadenas ya no lo es. Es industria, mercadotecnia. Todo es imagen. Esa misma industria, la que nos gobierna y manipula, se revela contra nosotros cuando rompemos las reglas, no nos quieren dejar elegir por nosotros mismos. Un pueblo culto es un pueblo libre. Un pueblo libre ya no es rentable.
Los sentidos tampoco son libres de hacer su función por sí mismos. Ya no les dejamos sentir. Nos lo dan todo masticado y triturado, tan sólo hemos de ingerirlo sin quejarnos en exceso. El acartonamiento de la SGAE, sin dejar de tener límite, tampoco deja de sorprendernos. Dinero, dinero y más dinero. Como sea y de donde sea. Todo suena demasiado oscuro, mediático a partes iguales. Y todo enarbolando una bandera de derechos que muy pocos han pedido. No hay mayor gloria para un artista que ver su obra en todas partes.
Dejadlos que sean libres. Dejadnos a cada uno con nuestras conciencias. Luchad por un país que pueda presumir de su cultura, como antaño. Que las fortunas se hagan con cultura y no a base de campañas publicitarias y porcentajes económicos. Dejadnos alimentarnos de los frutos que encontremos por el bosque. Dejadnos indagar, buscar y encontrar a todos con las mismas posibilidades. No nos los entreguéis. Tan sólo permitidnos encontrarlos.

