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Aproximación epidemiológica a la infección por VIH

lunes, 11 de mayo de 2009

El Papa afirma en África que el preservativo no soluciona el sida

Es curiosa la manera en que algunos medios de comunicación hacen sangre de las declaraciones de los poderosos. Lo cual no me parece del todo mal, pero hasta cierto punto. Ratzinger dijo que el sida "no se puede resolver con eslóganes publicitarios ni con la distribución de preservativos", y que éstos, "al contrario, sólo aumentan los problemas". "La única vía eficaz para luchar contra la epidemia es la humanización de la sexualidad", añadió, "una renovación espiritual", destinada "a sufrir con los sufrientes".

Pues bien, he decidido informarme un poco y, con algunos datos en la mano, juzgarán ustedes mismos. Resulta que ya en el año 1987, los Centers for Disease Control and Prevention declararon que: “las únicas estrategias de prevención totalmente efectivas son la abstinencia y la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada. El uso adecuado del preservativo en cada acto sexual puede reducir, pero no eliminar el riesto de ITS.” (Fuente) Más próximo a nuestros días, en el año 2004 se publicó un estudio en la revista British Medical Journal que afirmaba que el factor de riesgo más decisivo en la infección por VIH es el número de parejas sexuales y que, cuanto más se alejara una persona de la monogamia, mayor sería su riesgo. (Fuente)

Pero hay países en los que la situación es extremadamente grave. Según Naciones Unidas, en el año 2015 la esperanza de vida en los nueve países con mayor prevalencia de Sida caerá en unos 17 años. (Fuente) Sin embargo en otros países como Uganda, se incentivaron cambios responsables en el comportamiento sexual (incentivo abstinencia y fidelidad, retraso inicio relaciones sexuales, no protagonismo del uso del preservativo…) y, una década más tarde, Uganda se convirtió en el primer país africano que informó de una tendencia a la baja de los casos de infección por VIH.(Fuente1, Fuente2 y PDF)

Por último mencionar que en diciembre de 2004, se publicó un consenso internacional en la revista científica The Lancet sobre la "estrategia ABC" de prevención del Sida. La letra "A" representa la palabra abstinence, y significa que lo prioritario y 100% eficaz es la abstinencia de relaciones sexuales. Pero como en la práctica eso no es posible, se acepta como segunda opción la "B" de be faithful, sé fiel, y recomienda la monogamia mutuamente fiel con una persona no infectada. Por último, en caso de ser rechazadas las recomendaciones anteriores se habla de la "C", recomendando el condón pero advirtiendo que reducen, pero no eliminan el riesgo de contagio. (Fuente)

En definitiva, que está muy bien eso de aprovechar la coyuntura de unas declaraciones socialmente mal vistas para darle caña al Papa. Pero otra bien distinta es quitarle credibilidad a las decenas de estudios en los que se apoya esa afirmación y a los miles de epidemiólogos y especialistas en salud pública que, sin atenerse a intereses políticos ni religiosos, sólo ansían un mundo médico más justo y fiel a la evidencia científica y no a los intereses de la industria o de cualquier signo político.

La evolución científica del ser humano

domingo, 23 de noviembre de 2008

Nunca el ser humano estará tan evolucionado como ahora. No porque no vayan a nacer nuevos genios que hagan prosperar este desafortunado planeta, sino porque ya se acabó la selección natural. Ante la igualdad de oportunidades se preserva la mediocridad de los seres humanos. ¿Suena a nazismo? ¿A supremacía de una raza perfecta? No es mi intención. Pero sí quiero hacer ver que el ser humano, como especie, está abocado a la mediocridad. El resto de especies planetarias siguen evolucionando, siguen siendo seleccionadas naturalmente pero nosotros ya no.

Porque la naturaleza, sabia y vieja como ella sola, en su reposado caminar a lo largo de los tiempos ha dejado hacer a las especies, les dio libre albedrío pero dentro de una caja de zapatos con reglas. Y ahí, en esa caja de zapatos los animales fueron creciendo, muriendo, viviendo y comiéndose unos a otros. Todo era perfecto, la naturaleza podía vivir tranquila y en paz sabiendo consumado su plan perfecto. Pero algo falló. De pronto, una de las especies destapó esa caja de zapatos para asomarse a ver qué había fuera. La inteligencia. Ésta sí que es buena, debió pensar la naturaleza. Y el hombre, con la inteligencia por bandera, decidió imponer sus reglas. Y ahí se acabó todo, la evolución del hombre ha terminado.

Ahora comienza otro tipo de evolución, más romántica si cabe, porque nace directamente del empeño que pone una especie en perfeccionarse a sí misma. La evolución biológica se debía únicamente al azar, a las pocas o muchas ganas que tuviera la naturaleza de calentarse la cabeza. Ahora, si el ser humano se perfecciona, consigue vivir más años, tener menos enfermedades o explorar los misterios de su propio ser es porque él mismo se empeña en ello. Y creo que la naturaleza no tiene por ahora ningún plan para nosotros. La evolución nos dio la inteligencia y ahora nosotros la aplicamos. Somos nuestra propia naturaleza. Somos nuestro propio Dios.

Hace pocos días se ha descubierto un organismo unicelular de 3 centímetros de diámetro (el tamaño de la tecla Enter de un teclado cualquiera, aprox). Piensen que la célula más grande del ser humano puede ser un óvulo, que tiene un tamaño aproximado de 150 micrómetros. La naturaleza es grande, hermosa y maravillosa, y esto lo demuestra. Pero la ciencia también lo es. Y aunque quizás el ser humano no continúe su lógica evolución precisamente porque se lo ha autoimpuesto con sus reglas sociales y morales de que todo individuo merece el mismo respeto, se ha propuesto –inconscientemente—no dejar las cosas así y buscar, luchar e investigar por no estancarse en la mediocridad.