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El asombroso caso de la monja Maravillas

viernes, 5 de diciembre de 2008


Qué bien me lo he pasado. Aunque quizás no haya servido para mucho, creo que sí al menos para reafirmar la independencia de unos y el oportunismo de otros. Me refiero al rifirrafe que ha tenido lugar en el diario  El País entre Almudena Grandes y Antonio Muñoz Molina con motivo de la ya famosa placa de la monja Maravillas en el congreso. Todo empezó con el artículo México, de Almudena Grandes, en el cual ironizaba sobre una frase que, en teoría, había escrito la que fue beatificada en 1998: "Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta". En el texto, Grandes firmaba: “Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos? En 1974, al morir en su cama, recordaría con placer inefable aquel intenso desprecio, fuente de la suprema perfección. Que la desbeatifiquen, por favor.” Madre de la Soledad, estaba claro que se iba a liar. Y se lió.

Muñoz Molina –uno de los pocos intelectuales de izquierdas que aún expresan sus ideas sin casarse con nadie– le contestó duramente en su artículo ¿Chistes viejos? en el cual afirmaba que “no hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos”. La clave de su réplica se manifiesta, a mi juicio, cuando explica que a ninguno de los historiadores “fuera de toda sospecha”, ni a los republicanos o socialistas que vivieron aquel Madrid de principios de la Guerra Civil “les costó nada imaginar la tragedia de tantas personas asesinadas por esas pandillas no siempre incontroladas que preferían mostrar su coraje sembrando el terror en Madrid en vez de combatiendo al enemigo en la sierra.” Maravilloso.

Pero esto no acabó ahí porque, lejos de rectificar, Grandes acusó a Muñoz Molina de caer en la demagogia. Así lo afirmó en Respuesta a Muñoz Molina. Pero el colmo de los colmos, señoras y caballeros, viene cuando el ubetense publica otro artículo más, donde nos desvela que la frase en cuestión se trata de uno de los Avisos Espirituales de San Juan de la Cruz y que “su destinatario, en femenino, es el alma”. Es decir, que el discurso de Almudena Grandes no hay por dónde cogerlo. Y, hasta la fecha, no ha vuelto a manifestarse al respecto.

¿Pero a dónde quiero llegar con todo esto? A la frase más verdadera que se ha escrito al respecto de este tema, publicada en el blog de Arcadi Espada y firmada por Íñigo Valverde: “Pero ya se sabe, en nuestra terrible Iberia, la gente primero opina y después dispara. Estudiar, nunca, ¿para qué...?”