domingo, 16 de noviembre de 2008
La democracia fue folio en blanco y aún lo estamos escribiendo. Entre sus letras encontramos la prosa fría y objetiva de la política que fue la argamasa de la que surgió todo. Pero entre esas líneas, fijándonos un poco, podemos entrever las letras poéticas, apasionadas y tiernas de la cultura. Los hijos de la transición crecieron en los ochenta con unos representantes de la cultura española muy concretos que hoy por hoy le ceden el testigo a otra generación de artistas que, conscientes o no, son los encargados de marcar los derroteros que tomará la cultura en los próximos años en este país.
Musicalmente hay vanguardia: Quique González, Iván Ferreiro, Xoel López, Rubén y Leiva, Carlos Chaouen o Rebeca Jiménez son los nuevos Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute o Antonio Vega y son la cima del iceberg cultural de la música de este país. Ana Belén, Victor Manuel o Miguel Ríos se han echado a un lado para dejar pasar a esta maravillosa vertiente de compositores y cantautores. Nacha Pop, Los Secretos, Loquillo y Los Trogloditas, Hombres G o Manolo García han ido dejándole vía libre y cediéndole el testigo a otros desde hace tiempo: Vicente Amigo, Ismael Serrano, Carlos Tarque, Carlos Goñi, Bunbury, Diego el Cigala o Antonio Flores sostuvieron el testigo que hoy comparten con los nuevos cantautores representando la música del nuevo siglo en España y copan el panorama musical nacional con sus canciones y sus nuevos discos.
Pero no sólo la música es cultura, oigan. Los hijos de la transición cogían de la mano a la chica de sus sueños en cualquier sala de cine con las primeras películas de Pedro Almodóvar, con un Antonio Banderas sin haber emigrado aún. Con José Luis Garci, Carlos Saura, Mario Camus, Alfredo Landa, José Luis Cuerda, Julio Medem, Víctor Erice o Luis García Berlanga que dejaron paso a otros como Javier Bardem, Alejandro Amenábar, Javier Cámara, Óscar Jaenada, Isabel Coixet, Ariadna Gil o Agustín Díaz-Yanes. El séptimo arte en este país parece como si siempre hubiera estado en crisis, pero lo que siempre ha habido son honrados trabajadores del oficio y gente culta y honesta con su profesión, que han luchado y trabajado toda su vida por una causa que parece perdida de antemano. Hoy, los antes citados junto con Unax Ugalde, Eduardo Noriega, Elena Anaya, Pilar López de Ayala, Eduard Fernández o Blanca Portillo siguen en la más dura y desagradecida trinchera de la cultura en España.
Y las letras. Los hijos de Adolfo Suárez empezaron a abrir los libros de Juan Marsé, Juan Benet, Miguel Delibes, José Agustín Goytisolo, Sánchez Ferlosio, Camilo José Cela, Jaime Gil de Biedma, Blas de Otero o Antonio Gala. Eran las letras de España, y eso, indudablemente, influyó en su manera de pensar y ver el mundo. Pero en la literatura los cambios generacionales se notan bastante menos. Autores que publicaban en aquellos años aún hoy siguen escribiendo y siguen en la vanguardia de las letras. Pero llegan nuevas ideas, gente nueva que desde los noventa desarrollan gran parte de su obra literaria: Isabel Allende, Ray Loriga, Matilde Asensi, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías, Juan Eslava Galán… Pero aquí es más difícil ver el testigo pasando de unas manos a otras. Las letras se hacen puras con los años y eso se nota. Y los clásicos siempre estuvieron ahí: Pío Baroja, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, los hermanos Machado, Benito Pérez Galdós, Calderón, Lope de Vega, Valle-Inclán, Buero Vallejo… Ellos nunca se agotan, son el sustento, son referente y guía y faro de quienes amamos o de quienes se dedican a las bellas artes de la cultura española.
Como ven, no se agrupan por edades, sino por disciplinas y momento histórico de creación artística. Hoy son ellos quienes salvaguardan la cultura en España y nos representan en el mundo. Y si su deber es el de ejercer su profesión de la manera más honrosa posible, siendo como son representantes de este país –porque la cultura es la mejor representación de un país, más allá de los políticos o la diplomacia–, tal vez el nuestro sea el de apoyarlos, verlos, escucharlos y leerlos sin parar, más allá de identidades políticas que no nos dejan leer las líneas cálidas y hermosas de ese folio en blanco del que hablé al principio. Porque, al fin y al cabo, tal vez esa sí sea una bella y loable forma de patriotismo.
Musicalmente hay vanguardia: Quique González, Iván Ferreiro, Xoel López, Rubén y Leiva, Carlos Chaouen o Rebeca Jiménez son los nuevos Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute o Antonio Vega y son la cima del iceberg cultural de la música de este país. Ana Belén, Victor Manuel o Miguel Ríos se han echado a un lado para dejar pasar a esta maravillosa vertiente de compositores y cantautores. Nacha Pop, Los Secretos, Loquillo y Los Trogloditas, Hombres G o Manolo García han ido dejándole vía libre y cediéndole el testigo a otros desde hace tiempo: Vicente Amigo, Ismael Serrano, Carlos Tarque, Carlos Goñi, Bunbury, Diego el Cigala o Antonio Flores sostuvieron el testigo que hoy comparten con los nuevos cantautores representando la música del nuevo siglo en España y copan el panorama musical nacional con sus canciones y sus nuevos discos.
Pero no sólo la música es cultura, oigan. Los hijos de la transición cogían de la mano a la chica de sus sueños en cualquier sala de cine con las primeras películas de Pedro Almodóvar, con un Antonio Banderas sin haber emigrado aún. Con José Luis Garci, Carlos Saura, Mario Camus, Alfredo Landa, José Luis Cuerda, Julio Medem, Víctor Erice o Luis García Berlanga que dejaron paso a otros como Javier Bardem, Alejandro Amenábar, Javier Cámara, Óscar Jaenada, Isabel Coixet, Ariadna Gil o Agustín Díaz-Yanes. El séptimo arte en este país parece como si siempre hubiera estado en crisis, pero lo que siempre ha habido son honrados trabajadores del oficio y gente culta y honesta con su profesión, que han luchado y trabajado toda su vida por una causa que parece perdida de antemano. Hoy, los antes citados junto con Unax Ugalde, Eduardo Noriega, Elena Anaya, Pilar López de Ayala, Eduard Fernández o Blanca Portillo siguen en la más dura y desagradecida trinchera de la cultura en España.
Y las letras. Los hijos de Adolfo Suárez empezaron a abrir los libros de Juan Marsé, Juan Benet, Miguel Delibes, José Agustín Goytisolo, Sánchez Ferlosio, Camilo José Cela, Jaime Gil de Biedma, Blas de Otero o Antonio Gala. Eran las letras de España, y eso, indudablemente, influyó en su manera de pensar y ver el mundo. Pero en la literatura los cambios generacionales se notan bastante menos. Autores que publicaban en aquellos años aún hoy siguen escribiendo y siguen en la vanguardia de las letras. Pero llegan nuevas ideas, gente nueva que desde los noventa desarrollan gran parte de su obra literaria: Isabel Allende, Ray Loriga, Matilde Asensi, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías, Juan Eslava Galán… Pero aquí es más difícil ver el testigo pasando de unas manos a otras. Las letras se hacen puras con los años y eso se nota. Y los clásicos siempre estuvieron ahí: Pío Baroja, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, los hermanos Machado, Benito Pérez Galdós, Calderón, Lope de Vega, Valle-Inclán, Buero Vallejo… Ellos nunca se agotan, son el sustento, son referente y guía y faro de quienes amamos o de quienes se dedican a las bellas artes de la cultura española.
Como ven, no se agrupan por edades, sino por disciplinas y momento histórico de creación artística. Hoy son ellos quienes salvaguardan la cultura en España y nos representan en el mundo. Y si su deber es el de ejercer su profesión de la manera más honrosa posible, siendo como son representantes de este país –porque la cultura es la mejor representación de un país, más allá de los políticos o la diplomacia–, tal vez el nuestro sea el de apoyarlos, verlos, escucharlos y leerlos sin parar, más allá de identidades políticas que no nos dejan leer las líneas cálidas y hermosas de ese folio en blanco del que hablé al principio. Porque, al fin y al cabo, tal vez esa sí sea una bella y loable forma de patriotismo.



17 comentarios:
La historia la escribimos todos: los políticos, los autores, los abogados, los charcuteros, los floristas y los dentistas, todos.
No soporto que en algunos gremios se aprovechen de su capacidad para movilizar y manipular a la masa débil para llevarlos a su terreno, y no me refiero a sus versos o a sus películas, sino a algo que no tiene nada que ver con su profesión.
Simple apología de un grupo y manipulación de la masa que no tiene las ideas consolidadas pero se ve reflejada en su obra.
los media confunden al pueblo!ya comentaba emma goldman q menuda mierda de revolucion si no se baila!la sinergia de todos nosotros es vital!
Puede ser cierto que quizá haya gente que utiliza el mundo de la cultura para hacer apologia de sus ideas, pero yo lo que creo es que ellos lo que pretenden es comunicar al pueblo sus ideas, es decir, lo que ellos creen que es lo mejor para todos, no se trata de imponer, sino de ofrecernos a todos un punto de vista para hacernos reflexionar sobre el esto del mundo, y eso es lo que intentan con su trabajo
¿Pero la culpa de quién es? ¿De un grupo social que intenta exponer sus ideas o, muy bien, manipular, o de un pueblo inculto que se deja convencer sin tener capacidad de crítica?
Si el poder lo tienen los poderosos es porque hay demasiada gente que les deja tenerlo
Tienes razón, Álvaro.
Lo que pasa es que una idea que es fruto del conocimiento, la crítica y el razonamiento, a nivel de democracia, cuenta lo mismo que una idea basada en el borreguismo.
Totalmente de acuerdo con la opinión de Miki. En nuestra libertad nace el hecho de poder procesar todo lo que llega a nuestros sentidos y juzgar por nosotros mismos. Vaya compendio amigo, así que me has hecho sentir orgulloso de la cultura que tenemos en este país... me han faltado un par de poetas, sobre todo el apaleado recientemente Luis García Montero. Aunque ellos no lo sepan, gracias a todos por la forma de dirigir el testigo.
Saludos!
Comparto la opinion de Miky y Eu, ya que nuestra libertad radica en la capacidad de elección, la cual implica el procesamiento y critica que se realice de la informacion con que se cuente.
Yo creo que todo se puede reducir a ELEGIR.
Querido Álvaro Blanes:
Te escribo esto sin ánimo de ofenderte, pero es que he leído este Post y casi me rasgo las vestiduras. No, en serio, creo que estás muy perdido.
Querido Álvaro: ¿Sabes que nada de lo que sale por la tele o radio es vanguardista? NADA. Espera, te lo voy a repetir, NADA. Álvaro tío, estoy seguro de que eres mucho más inteligente que yo (no es una ironía), pero querido, tienes un gusto…
Vamos a repasar. “Musicalmente hay vanguardia”; bueno, personalmente creo que ser un cantautor, aunque sea electrónico (Xoel Lopez) no es vanguardista, vanguardista es alguien adelantado a su tiempo…gustos aparte…PEREZA. ¿Me estás diciendo que esos payasos trasnochados, esos Rolling de tercera (y compararlos con los Rolling ya es malo), esa carne de cañon de los 40 subnormales son “la cima del iceberg cultural de este país”????? Bueno, y si empiezo con los Trogloditas mejor apaga y vámonos. Álvaro tío, apaga la tele.
También me ha llegado al alma que incluyas a prostitutas culturales como Almodobar (¡Ojo que vivió la movida! Indispensable claro, ¡cuida de que no te cobre derechos de autor por escribir su nombre!); pero cuando me has colado a Isabel Coixet casi me desmayo. Dime, ¿a que huelen las nubes?
En serio, en todos los sectores de la sociedad del espectáculo hay vanguardia. Algunos se marchan al extranjero, y los que se quedan solo les espera el anonimato. Mira, soy de los que piensan que no ya la vanguardia, sino cualquier expresión artística autentica hay que buscarla, porque ella no te va a buscar a ti. Los nombres que has sacado en el post los conoce hasta mi tia. No soy un cultureta/gafapasta ofendido (no estoy ofendido), pero es que aunque me mole el blog, no he podido creer lo que he leído.
Lë Pask.
Yo creo que sería ilustrativo para todos y bueno para el debate que también pudieras indicarnos cuáles son para tí ahora mismo la vanguardia, Lë Pask. Yo creo que vanguardia y popularidad no son para nada incompatibles, no tiene porque estar asociada la vanguardia directamente con lo alternativo e independiente y anónimo.
Un saludo,
Por ejemplo, dentro de la música, yo hubiera incluido a José Ignacio Lapido o, como no, Nacho Vegas.
Odio a Nacho Vegas con toda mi pasión. No existe vanguardia ni arte ni artistas. ¿Quién tiene derecho a llamarse "artista"? ¿Por qué? No estoy criticando a unos por revindicar a otros. No se trata de lo que es una maravilla subjetivamente, sino lo que es una mier... objetivamente. Por que tio, Nachete V. o Pereza son INFUMABLES. No acepto discursión. Si, se que soy lo peor gracias. No voy a tener muchos amigos en este blog xDDD...(Perdona Marcos!!!)
Lë Pask.
¡Pero sigues sin dar nombres! ¿Cómo puedes medir objetivamente el arte? Según la objetividad, quién forma parte de la vanguardia... quién es artista, ¿por qué Nacho Vegas o Pereza son objetivamente infumables? ¿porque no te gustan a tí? Acepto tu opinión, y tu discusión (acepta tu la mía). Por cierto, no es que no ganes aquí amigos, lo que queremos es fomentar debates, y eso es lo que haces escribiendo aquí de lo cual nos felicitamos. Para mí, artistas como Nacho Vegas merecen el máximo respeto en este país. Aún si no fuera músico y sólo escritor ya lo tendría.
Saludos!
Querido Eugenio Villar:
Me sorprende gratamente tu respuesta. Normalmente, cuando doy una opinión de este tipo en un blog o en la vida real, normalmente mi cabezoneria y radicalismo no suele tragarse tan bién, salvo excepciones (¡saludos de nuevo Marcos!). De acuerdo, te voy a dar otra opinión más "en frio" (el primer comentario a sido fruto de la pasión y de años de una dieta Punk).
Yo judgo el arte pasándolo por el filtro de forma/fondo: Forma como el modo en que dices algo (el mensaje); y fondo como "el contexto", "la razón" última de dar ese mensaje.
FORMA DE NACHO VEGAS: Un 10. Si, lo reconozco, el tio escribe bién, es buén músico, y desde luego no es tonto (otra cosa esque a mi me guste).
FONDO DE NACHO VEGAS: Como artista POP-pero-para-gente-no-tan-facilona esta bién. Como escaparate de programas pseudo-modernetes como "no disparen al pianista" tambien pega. Pero Bob Dylan, Nick Cave y Tom Waits ya han triunfado, Quiero decir que lo que el hace parece novedoso en España pero no lo és. Eso le incluye en limbo de "artista" (palabra usada con demasiado frecuencia por otro lado); pero no en el de "vanguardia".
¿Nombres? Como excepción a un grupo avant-garde español con cierta popularidad (ya que consideras que no esta reñido), se me ocurren 12Twelve, por ejemplo, aunque seé perfectamente que lo suyo tampoco es nada del otro mundo.....Para ser 100% sincero, creo que lamentablemente en la actualidad, la vanguardia solo existe en la vieja escuela y su duplicación o mutación. A nosotros nos toca definir la vanguardia del futuro; ¡para eso están estos fotos no! Saludos cordiales, y perdón si he ofendido con algo, ¿me dejais seguir comentando?
Lë Pask.
Me alegra mucho ver de nuevo una respuesta tuya. Por supuesto, puedes seguir escribiendo, ¡esta es tu casa!
Estoy de acuerdo contigo pero sólo en parte. Acepto que no te guste Nacho Vegas, como podría ser el caso de otro artista, y acepto tal cual tu filtro de forma/fondo, es cual es tuyo que es lo que quería recalcar. No es ese que objetivamente juzgaría al asturiano como "mier..", y del que hablabas antes. En realidad todo son gustos, y si no te entra no te entra, igual que a mí me puede pasar con otros está claro. Para mí, su fondo es mucho más que el de un artista POP-pero-no-para-gente-facilona. En primer lugar porque no hace POP (que por otro lado no tendría nada malo), si pudiéramos encasillarlo sería canción de autor. Y al más puro estilo clásico, como tú mismo has dicho, de Dylan, de Waits, Nick Cave, Leonard Cohen, y todo un rastro de influencias country y folk americanos... pero en la lengua de Cervantes esto no es tan común y es por lo que lo ubico dentro de la vanguardia española, en el sentido de que se encuenta dentro de un grupo de gente de la cultura más o menos influyente que tira del carro (esto es, va delante, y porta el testigo) en los tiempos que corren con su obra y autenticidad.
Te pedía nombres no por nada, sino porque me dieras algunas referencias más de las que nutrirme un poco... 12twelve he escuchado apenas una canción mientras escribo, y ya me suenan a The Doors. Ahora, y con la vista en el presente y desde donde miramos a nuestros contemporáneos, es difícil evaluar la vanguardia como hecho de estar por delante de los demás en la creación de nuevos caminos. De una forma u otra, la vanguardia existe, y gracias.
Un abrazo,
Todos stos debates están muy bien, pero estáis siendo víctimas de los media! tratan de involucrarnos en debates internos para que no podamos organizarnos y nos ruboricen las nubes!!! tenemos q ser inteligentes y no consumir la vanguardia, sino utilizarla para nuestra propia revolución!Organicémonos, ocupemos edificios,utilicemos el Potlach!!!
www.recetasmediterraneas.blogspot.com
Apoyo a Santi...tenemos que dejar de ser perros de prensa.
Ese es el primer paso,luego vienen los debates debidos como los que se han dado lugar sobre este articul, y despues de la supresión de todo aquello que nos preturbe y nos sobre en nuestras vidas...
en general erradicar la mentira y sus debotos
Es cierto...no nos queda más remedio que destruir toda concepción de arte y aplicarlo a la vida, ¡la vanguardia es una calificación clasista del arte! Nuestro deber es abolir los museos. ¡Al fuego con los autodenominados "artistas"!
Conciencia colectiva. No hagais caso...
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